
Una historia narrada por Juana Cantillana Miranda (86) años.
Según se cuenta la historia una extraordinaria anomalía le ocurrió a la madre de Juana, cuyo misterio aún no se ha podido rebelar.
En un día como cualquier otro, en el campo chileno laura, esa noche tuvo un extraño presentimiento acerca de su futuro y el de su familia, pero como tan solo era una premonición de ella, no la tomo con la necesaria seriedad, tal descuido la llevo a una compleja y errada noción de la cordura, Laura en esa mañana solo se preocupo de hacer sus quehaceres como madre y empleada de un enorme fundo con una hermosa residencia en su interior, pero algo en ella hizo que se escabullera en unos arbustos que daban a la orilla de un desmesurado río cuya vista era de un abrupto cerro. Para esta mujer no solo era un monte si no que era el preciso lugar donde su marido le habría propuesto matrimonio, y aquel sitio donde ella habría visto por primera ves a una dama con una belleza inigualable, ojos con una profundidad mas a ya de la vida y la muerte, cuyo origen es total y completamente desconocido. Agitada y desconcertada de aquella damisela comenzó su viaje por la fantasía y la imaginación de su mente.
A la mañana siguiente volvió a asistir al río donde no pudo encontrar aquella imagen de ese lucero que anhelaba volver a ver, sin embargo eso no la detuvo para seguir su búsqueda hacia un mundo totalmente diferente a lo que conocemos en la realidad.
Meses más tardes aquella mujer había desaparecido de la vida de esta sencilla sirvienta, mas sin embargo al no querer aceptar la realidad que se le presentaba una noche sin siquiera pensarlo sus pies la guiaron a aquel lugar donde se vería por ultima vez. Nadie se explica lo que le ocurrió en realidad ese día pero a pesar de que el cuerpo nunca fue hallado su espíritu siempre estará en aquel río donde vaga con aquella mujer que la llevo a su ultimo momento de su cordura y la perdición de una oscura y sombría muerte.
Según se cuenta la historia una extraordinaria anomalía le ocurrió a la madre de Juana, cuyo misterio aún no se ha podido rebelar.
En un día como cualquier otro, en el campo chileno laura, esa noche tuvo un extraño presentimiento acerca de su futuro y el de su familia, pero como tan solo era una premonición de ella, no la tomo con la necesaria seriedad, tal descuido la llevo a una compleja y errada noción de la cordura, Laura en esa mañana solo se preocupo de hacer sus quehaceres como madre y empleada de un enorme fundo con una hermosa residencia en su interior, pero algo en ella hizo que se escabullera en unos arbustos que daban a la orilla de un desmesurado río cuya vista era de un abrupto cerro. Para esta mujer no solo era un monte si no que era el preciso lugar donde su marido le habría propuesto matrimonio, y aquel sitio donde ella habría visto por primera ves a una dama con una belleza inigualable, ojos con una profundidad mas a ya de la vida y la muerte, cuyo origen es total y completamente desconocido. Agitada y desconcertada de aquella damisela comenzó su viaje por la fantasía y la imaginación de su mente.
A la mañana siguiente volvió a asistir al río donde no pudo encontrar aquella imagen de ese lucero que anhelaba volver a ver, sin embargo eso no la detuvo para seguir su búsqueda hacia un mundo totalmente diferente a lo que conocemos en la realidad.
Meses más tardes aquella mujer había desaparecido de la vida de esta sencilla sirvienta, mas sin embargo al no querer aceptar la realidad que se le presentaba una noche sin siquiera pensarlo sus pies la guiaron a aquel lugar donde se vería por ultima vez. Nadie se explica lo que le ocurrió en realidad ese día pero a pesar de que el cuerpo nunca fue hallado su espíritu siempre estará en aquel río donde vaga con aquella mujer que la llevo a su ultimo momento de su cordura y la perdición de una oscura y sombría muerte.
